Esta experta, socia de TMT en Augusta Abogados y presidenta de la sección de derecho digital del ICAB, cree que la llegada de la IA va a cambiar de forma notable los despachos de abogados y las estructuras empresariales.

Júlia Bacaria es desde hace dos años socia del área de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones (TMT) de Augusta Abogados. Esta profesional cuenta con más de 15 años de experiencia en el asesoramiento a empresas y entidades del sector público en derecho en entornos digitales.
Desde sus inicios profesionales su principal área de especialidad ha sido el derecho de protección de datos y la privacidad, así como la regulación de actividades personales, comerciales y profesionales en Internet, asesorando a clientes en la adecuación de ecommerce y otras plataformas digitales, así como en el ámbito de la ciberseguridad y en tecnologías basadas en la IA.
En paralelo ha desarrollado también una sólida práctica de asesoramiento en otras áreas del derecho como la protección de activos intangibles de propiedad intelectual y marcas o el asesoramiento en el ámbito audiovisual y multimedia.
En la actualidad es presidenta de la sección de Derecho Digital del ICAB. En esta entrevista nos ofrece las claves para un mejor uso de la IA en despachos y organizaciones.
¿Cómo está viendo la evolución de la IA en los despachos de abogados en estos momentos? ¿Cuál debe ser el papel de los abogados especializados en sus relaciones con los clientes?
En general estoy viendo una evolución muy rápida, pero también desordenada en muchos casos. Los despachos empiezan a ver que la IA no es solo un facilitador de respuestas rápidas y ya la están identificando como un apoyo importante en todos los procesos de trabajo de los abogados. Podríamos decir que nos permite trabajar más y mejor, en menos tiempo.
Ahora bien, el reto más importante esta en no quedarse en la superficie del uso de herramientas de IA, sino integrarlas en la cultura de los despachos y de nuestra profesión.
Sobre el papel de los abogados especializados ante los clientes es también un reto puesto que debemos apoyarles en el uso de la IA y a su vez ofrecerles un marco seguro de gobernanza de la IA que consolide su implantación con todas las garantías legales, éticas y de ciberseguridad.
¿Qué es mas complicado para un abogado, entender la tecnología que rodea a la IA o el marco normativo? ¿Este marco normativo debería simplificarse?
El marco normativo europeo que regula la IA es complejo, porque como en todos los ámbitos digitales – tecnológicos, no se trata solo de una norma, sino de varias, que conviven y que deben aplicarse de forma transversal. Por ello, aunque para un abogado entender de leyes no le genera dificultad alguna, en un contexto de regulación de tecnología, puede introducir un pequeño grado de complejidad.
Para entender cómo se regula la IA, se debe entender con cierto grado de profundidad, la tecnología, y tener respuesta para cuestiones como el proceso de entrenamiento, el origen o destino de los datos, la necesidad de intervención humana, los riesgos asociados al sistema y las obligaciones aplicables al caso.
La tecnología es compleja, por lo que las normas que la regulan también deben serlo. Simplificar excesivamente el marco normativo podría conducir a regulaciones demasiado generales que dificultarían su aplicación a una realidad tecnológicamente compleja.
Sin embargo, sí que ayudaría a las empresas disponer de guías y directrices prácticas, claras, sectoriales, que les sirvan de apoyo en el proceso de comprensión de estas normativas.
Abogados y jueces han impulsado protocolos de uso de la IA, con un régimen sancionador, ¿Cómo debe organizar una empresa su protocolo de uso interno de la IA?
Las empresas deben hacer una inmersión en la gobernanza de la IA, no sólo elaborar un documento formal interno. Si como empresa se toma la decisión de invertir en el uso o integración de sistemas de IA en los procesos corporativos, técnicos, operativos, la regulación de la IA debe estar también integrada en estos procesos.
La implementación de un sistema de gobernanza de la IA es el camino hacia una IA confiable y estratégica que pasa por identificar los sistemas a inventariar, clasificarlos en función del riesgo, definir los requisitos legales que aplican a cada caso en base a esta clasificación anterior, integrarlo con las obligaciones previstas en la normativa de protección de datos y también tener en cuenta las obligaciones con relación a la alfabetización y las políticas de uso aceptable.
Ahora bien, cada empresa debe adaptar estos procesos a su grado de madurez en el uso de la IA.