Omar Molina García: “Una profesión técnica también deja espacio para tener una voz personal”

El abogado laboralista y LinkedIn Top Voice analiza la transformación del Derecho laboral, la inteligencia artificial y el valor de la marca personal en el ámbito jurídico.

El Derecho laboral atraviesa una etapa de transformación marcada por la inteligencia artificial, los nuevos modelos de organización del trabajo, la flexibilidad y una creciente complejidad normativa. En paralelo, también está cambiando la manera de comunicar el conocimiento jurídico. Omar Molina García, abogado laboralista y Graduado Social, socio de Augusta Abogados y con más de 15 años de experiencia en relaciones laborales, ha construido en los últimos años una voz propia en LinkedIn, donde reúne a más de 37.000 seguidores y ha sido reconocido como LinkedIn Top Voice 2026.

Su trayectoria combina el asesoramiento estratégico a empresas y departamentos de Recursos Humanos con la negociación colectiva, la gestión de conflictos laborales y la defensa ante órganos judiciales y administrativos. A esta actividad suma su labor como ponente y divulgador, la dirección académica del Foro Social Aranzadi de Empresa 2027 y la publicación de dos libros: Memorias de un laboralista en plena pandemia y El poder de la marca personal en el sector legal. En esta entrevista con Diario Business News, habla sobre la evolución del Derecho laboral, la comunicación jurídica, la construcción de una marca personal y los retos que la inteligencia artificial plantea para empresas y trabajadores.

Omar, tu trayectoria profesional está muy vinculada al Derecho laboral y, al mismo tiempo, has conseguido construir una voz propia en LinkedIn dentro de un ámbito que tradicionalmente se ha comunicado de una manera muy técnica. ¿En qué momento decides empezar a divulgar el Derecho de una forma diferente?

No fue una decisión de un día para otro. Fue algo que fue tomando forma con la práctica. Cuando llevas años asesorando, negociando y entrando en los juzgados, compruebas que muchas dudas jurídicas empiezan con una pregunta muy sencilla y a veces somos nosotros quienes complicamos la respuesta. Mi trayectoria como abogado laboralista y graduado social, primero durante siete años en el ámbito sindical y después asesorando a empresas, me ha permitido conocer esas inquietudes desde posiciones distintas.

La pandemia tuvo mucho que ver con esa necesidad de explicar. Había una enorme incertidumbre y el Derecho laboral afectaba de forma inmediata a la vida de las personas y a la continuidad de las empresas. Esa etapa dio lugar a mi primer libro, Memorias de un laboralista en plena pandemia, publicado en 2021. Durante los últimos seis años he ido profesionalizando esa forma de comunicar y convirtiéndola en una verdadera estrategia de marca personal. LinkedIn me ha permitido compartir lo que veo en la profesión con un lenguaje comprensible y con mi propio criterio, pero también conectar esa voz personal con el proyecto y la marca corporativa del despacho.

Una de las características de tus contenidos es precisamente intentar acercar el Derecho laboral a la realidad cotidiana de las empresas y de las personas. ¿Qué crees que falta todavía en la comunicación jurídica para que el ciudadano y las empresas comprendan mejor cómo les afecta la normativa?

Creo que muchas veces explicamos la norma antes de explicar por qué debería importarle a quien nos lee. Empezamos por el artículo, la sentencia o el concepto jurídico y damos por hecho que el lector ya entiende el problema. Una persona que dirige una empresa o un departamento de recursos humanos necesita saber qué cambia, cómo le afecta y qué decisiones tiene que revisar. Esa labor es todavía más necesaria en un contexto de hiperproducción normativa e inseguridad jurídica, en el que las empresas reciben cambios constantes y no siempre disponen del tiempo o de los recursos necesarios para interpretarlos.

Uno de mis grandes propósitos es precisamente arrojar luz y claridad, especialmente a las empresas, y contribuir también a elevar la voz de la comunidad de laboralistas. Creo que hacen falta voces capaces de traducir qué quiere decir el legislador y qué consecuencias prácticas tiene cada cambio. Los debates, la reflexión, el contraste de opiniones y la difusión de novedades pueden ayudar a las empresas a anticiparse, adaptarse mejor y gestionar sus relaciones laborales de una forma más sofisticada. Es una de las partes de mi trabajo que más me llena y me hace especialmente feliz, porque compruebo que comunicar con rigor puede tener una utilidad real para la empresa y para la sociedad.

El Derecho laboral está viviendo cambios importantes relacionados con la organización del trabajo, la flexibilidad, la inteligencia artificial y las nuevas formas de relación entre empresas y trabajadores. ¿Cuál crees que es ahora mismo uno de los grandes retos que tiene por delante el Derecho del Trabajo?

Uno de los grandes retos es adaptar el Derecho del Trabajo a una organización del trabajo que está cambiando muy deprisa. La tecnología, la flexibilidad y las nuevas expectativas profesionales están modificando cómo trabajamos y cómo se toman las decisiones dentro de las empresas. Y el marco jurídico tiene que ofrecer respuestas que puedan aplicarse en esa realidad.

Me preocupa especialmente la distancia que a veces existe entre la regulación y la capacidad de las empresas para llevarla a la práctica. Lo veo mucho desde el asesoramiento empresarial. Una pyme puede tener obligaciones complejas sin disponer de un gran departamento jurídico o de recursos humanos. Necesitamos proteger los derechos de las personas y dar seguridad a quienes tienen que organizar el trabajo. Para mí, la claridad de las normas y su viabilidad práctica son parte esencial de ese equilibrio.

En tus publicaciones analizas con frecuencia reformas laborales, sentencias y cambios normativos intentando explicar qué implican realmente para las empresas. ¿Qué criterios utilizas para decidir qué temas merecen ser explicados y cómo consigues convertir cuestiones jurídicas complejas en contenidos accesibles?

Me fijo sobre todo en si ese tema puede cambiar una decisión. Una sentencia puede ser muy interesante jurídicamente, pero me pregunto qué significa para la empresa que mañana tiene que gestionar un permiso, revisar un contrato o afrontar un conflicto. También presto atención a las preguntas que se repiten en las reuniones con clientes y con profesionales de recursos humanos. Ahí suele haber una necesidad real de explicación.

Después intento encontrar la pregunta que está detrás del asunto. No es lo mismo anunciar una modificación normativa que preguntar si una empresa puede seguir actuando como lo hacía hasta ahora. Esa pregunta abre la puerta al contenido. A partir de ahí reviso la fuente, explico los matices y doy mi opinión. El lector no tiene por qué conocer de entrada la terminología jurídica, pero sí tiene que poder entender las consecuencias.

Has conseguido reunir una comunidad de más de 37.000 seguidores en LinkedIn y recientemente LinkedIn también te ha reconocido como Top Voice. ¿Qué has aprendido durante estos años sobre la construcción de una marca personal profesional y qué errores crees que debería evitar alguien que empieza ahora a comunicar en esta red?

Durante los últimos seis años he trabajado de forma muy consciente en profesionalizar mi estrategia de marca personal. El salto más relevante fue entender que no debía funcionar como una realidad separada de la marca corporativa del despacho. He tratado de conectar mi voz, mi experiencia como abogado laboralista y graduado social y los contenidos que comparto con la estrategia y los valores de Augusta Abogados. La marca personal tiene que ser auténtica, pero también coherente con el proyecto profesional del que formas parte.

Esa experiencia quedó recogida en El poder de la marca personal en el sector legal, que publiqué en diciembre de 2025 y que representa la consolidación de cerca de doce años trabajando mi propia marca personal y reflexionando sobre ella. Aunque el libro nace de mi experiencia en el sector jurídico, no está dirigido únicamente a la comunidad legal, sino a cualquier profesional interesado en desarrollar su marca personal a través de LinkedIn.

Para mí, el verdadero valor no está solo en ganar visibilidad individual. Está también en contribuir a que otros profesionales del despacho desarrollen su propia voz y se conviertan en embajadores de firma y prescriptores naturales de la marca. Cuando varias personas comunican con criterio, autenticidad y coherencia, la reputación deja de descansar en una única figura y pasa a reforzar al conjunto de la organización.

Entre los errores que evitaría están copiar una voz ajena, perseguir únicamente las cifras o comunicar sin una estrategia clara. A quien empieza le diría que comparta aquello sobre lo que tiene experiencia y criterio, que entienda qué puede aportar a su organización y que tenga paciencia.

En alguna ocasión has explicado que tu objetivo no es dejar de ser técnico ni renunciar al rigor, sino encontrar una manera diferente de explicar el Derecho. ¿Cómo se consigue ese equilibrio entre rigor jurídico, opinión y divulgación?

Para mí, el punto de partida es leer y entender bien lo que vas a explicar. No puedes simplificar con rigor algo que no has estudiado. Después hay que distinguir lo que dice una norma o una sentencia de la interpretación que haces tú. Me gusta dar mi opinión, pero quiero que el lector pueda identificar cuándo estoy exponiendo un criterio jurídico y cuándo estoy defendiendo mi posición.

También hay que aceptar que una publicación no puede contener todos los matices de un informe. Eso obliga a elegir bien qué explicas y qué reservas para un análisis más amplio. Puedes utilizar una pregunta directa o una frase que llame la atención, siempre que el desarrollo esté a la altura. El problema aparece cuando el titular promete una certeza que el contenido jurídico no permite sostener.

 

La inteligencia artificial ya está entrando también en el ámbito laboral y jurídico. Has planteado incluso cómo podría introducirse la IA en el Estatuto de los Trabajadores. ¿Qué cambios crees que va a provocar la IA en las relaciones laborales y qué cuestiones deberían empezar a debatirse ya?

Creo que la IA va a cambiar tareas, perfiles profesionales y formas de organizar el trabajo. Eso nos obliga a hablar de formación, de adaptación y de cómo se toman las decisiones que afectan a las personas. Me interesa especialmente, como abogado laboralista y graduado social, quién responde cuando una herramienta interviene en la selección, la evaluación o la gestión de una persona trabajadora. La empresa tiene que comprender qué está utilizando y poder explicar sus decisiones.

También debemos debatir qué sucede cuando la automatización transforma o elimina funciones de un puesto. Como laboralista, me parece un debate de enorme interés. Hay que analizar las circunstancias de cada caso y cómo encajan en las causas legales existentes, sin dar por hecho que mencionar la IA justifica cualquier decisión. Si planteamos su encaje en el Estatuto de los Trabajadores, deberíamos hacerlo pensando también en la formación necesaria, en la participación de la representación de los trabajadores y en la seguridad jurídica que necesitan las empresas.

 

Este año has sido elegido Top Linked Legal y Finanzas España 2026 por la comunidad de LinkedIn. ¿Qué significa para ti este reconocimiento y qué crees que hay detrás de que tantas personas hayan decidido confiar en tu forma de comunicar y divulgar el Derecho?

Me ha hecho mucha ilusión porque detrás de ese reconocimiento hay personas que han querido apoyarme. A algunas las conozco personalmente y a otras solo a través de lo que compartimos en LinkedIn. Pensar que han dedicado un momento a votarme es algo que agradezco mucho. Lo vivo como una muestra de cariño y de confianza hacia un trabajo al que dedico bastante tiempo, pero no lo entiendo únicamente como un logro individual.

También lo interpreto como una confirmación de que una marca personal bien construida puede reforzar un proyecto colectivo. Mi crecimiento tiene más sentido cuando contribuye a dar visibilidad al conocimiento del despacho, anima a otros compañeros a convertirse en embajadores de firma y ayuda a proyectar la voz de la comunidad de laboralistas.

Creo que puede haber influido que intento hablar de asuntos que afectan de verdad a quienes me leen y hacerlo con una posición reconocible. No siempre estarán de acuerdo conmigo, y me parece bien. Me interesa que podamos discutir con argumentos y que esa conversación fortalezca tanto mi voz profesional como la reputación de la firma a la que represento.

El próximo 27 de octubre subirás al escenario del Linked Lunch Show en Granada, una ciudad con la que tienes un vínculo personal y que tú mismo has definido como muy especial. ¿Qué significa para ti vivir este reconocimiento precisamente allí y qué te gustaría transmitir a las personas que te escuchen ese día?

Granada tiene un vínculo personal y familiar muy especial para mí. Por eso vivir allí este reconocimiento añade una emoción distinta. Subir a ese escenario será una oportunidad para poner cara a personas con las que llevo tiempo compartiendo conversaciones en la red y para agradecerles su apoyo en persona.

Me gustaría transmitirles algo que tiene mucho que ver con mi propia trayectoria. Una profesión técnica también deja espacio para tener una voz personal, hacerse preguntas y compartir lo que uno aprende. He pasado del ámbito sindical al asesoramiento empresarial y en ese camino he aprendido mucho escuchando posiciones diferentes. Ese día quiero disfrutar, agradecer y compartir un poco de ese recorrido. Y sí, habrá alguna que otra sorpresa, pero prefiero reservarla para el escenario.

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