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«Con esta sentencia, aprendemos que el blindaje de una persona embarazada no es total en una empresa», explica Gemma Blanch, abogada de Augusta Abogados, que ha dirigido el caso defendiendo a la empresa. «Debemos desmitificar esta protección absoluta e incondicional. Si existen comportamientos graves y culpables, sí se puede ejercer la potestad disciplinaria».