Este experto en relaciones laborales presenta su segundo libro, éste sobre marca personal organizando un debate que ahondó en el uso de redes sociales como Linkedin para su posicionamiento
Este año 2025 ha dejado momentos importantes en la trayectoria profesional y personal de Omar Molina uno de los abogados laboralistas de más proyección en nuestro país. Su presencia en redes sociales con más de 30.000 seguidores en Linkedin le ha convertido en una referencia en material laboral. A lo largo de estos doce meses ha publicado su segundo libro, este sobre marca personal y ha logrado la promoción a la categoría de socio en la práctica laboral en Augusta Abogados su actual despacho, una firma en plena expansión
Este letrado que al mismo tiempo pertenece a la Junta de Gobierno del Colegio de Graduados Sociales de Barcelona, Girona y Lleida, a lo largo de los diez últimos años se ha labrado una marca personal notable, con sus comentarios en Linkedin, entre otras actividades, experiencia que ha recopilado en los capítulos de la obra “El poder de la marca personal”, un interesante libro prologado por el magistrado de lo social Pedro Tuset y que provocó un acto de presentación en la capital de España hace unos días.
Este evento celebrado en la emblemática Casa Club, lugar de reuniones de directivos del más alto nivel, vino precedido de un interesante debate sobre la marca personal del abogado. El panel estuvo compuesto por Estela Martin, abogada y dircom de Sincro que moderó la discusión con la presencia de la magistrada de lo social Concepción Esther Morales y Belén Ferrer, Head of Reestructuring & Public Sector de LHH junto con el propio autor del libro.
En ese intercambio de pareceres entre los ponentes se habló del concepto de honestidad como uno de los pilares que abandera el libro. Y como cualquier estrategia de marca personal empieza por el autoconocimiento de uno mismo para luego razar objetivos realistas con una estrategia que no compita con el despacho, sino que lo multiplique.
Los ponentes que acudieron a este debate hablaron de la necesidad de practicar las 3 C’s (constancia, consciencia y coherencia) y convertir las interacciones en relaciones de confianza. “Este es un libro escrito desde la honestidad y la experiencia real. No ofrece fórmulas mágicas, sino reflexiones prácticas sobre cómo la marca personal en el sector legal puede generar confianza, abrir oportunidades y humanizar nuestra profesión” comentó en un momento del debate Omar .
En este evento acudieron profesionales destacados de las relaciones laborales como fueron los casos de Jose Maria Mota, socio de laboral de Ontier, Teresa Silleras, presidenta del Colegio de Graduados Sociales, el catedrático de Derecho del Trabajo y of counsel de Augusta Abogados Jordi Garcia Viña junto a Erica Paratore, directora del equipo de laboral y Montse Ruiz, directora de comunicación de este bufete, que es el suyo, junto a Jorge Cabet, que acaba de poner en marcha Cabet Abogados, su proyecto profesional propio, la magistrada suplente de lo social. Maria José Ramo o la abogada laboralista Laura Herrero, entre otros asistentes.
Nuestra publicación conversó con Omar Molina, una vez concluido este entrañable acto al que no faltaron su familia, con sus padres, hermana y su cuñado. Y también, amistades y compañeros de profesión a los que admira y mantiene trato fluido entre estos, magistrados, graduados sociales, abogados, periodistas y compañeros del despacho.
En el debate los ponentes hablaron de cómo construir una marca personal de un abogado potente y se habló de la necesidad de practicar las tres C (constancia, consciencia y coherencia). Foto de Pedro Manuel Curbelo Bautista
¿Qué le ha aportado en su carrera profesional apostar por su marca personal y ser ahora uno de los abogados laboralistas más conocidos en redes sociales?
Para mí la marca personal es, de forma muy consciente, una herramienta de desarrollo de negocio, pero entendida desde una perspectiva amplia.
Me sirve para abrir espacios de oportunidad y para conectar con mis interlocutores habituales, que no están solo en la comunidad jurídica, sino también, y muy especialmente, en el ámbito de los recursos humanos.
Ahí es donde están muchas de las personas con las que trabajamos en el despacho y con las que se construyen relaciones profesionales a largo plazo.
La visibilidad ayuda a estar presente en la mente de posibles clientes, a estar en ese top of mind cuando surge una necesidad. En un despacho como Augusta Abogados, orientado al derecho de los negocios, esto tiene mucho sentido. A partir de ahí, hay un componente intangible que es igual de importante. La reputación, la credibilidad y la confianza se van trabajando con el tiempo, y el entorno digital, especialmente LinkedIn, permite hacerlo de una forma muy alineada con tu manera de ejercer la profesión.
Usted acaba de organizar organizó un debate para presentar su segundo libro “El poder de la marca personal” ¿Qué fue lo que más le llamó la atención del encuentro?
Ha sido un momento muy especial por muchos motivos. Usted lo ha visto que ha asistido a este evento que acaba de concluir. Más allá del libro, lo que más me llamó la atención fue ver reunidas a personas muy distintas, no solo por su perfil profesional, sino también por su procedencia y su forma de entender las relaciones laborales.
Estar rodeado de mi familia, de amigos y de compañeros fue muy emocionante, pero también lo fue ver a abogados laboralistas, graduados sociales, magistrados, profesionales que trabajan en sindicatos, en patronales y en empresas, llegados incluso desde distintas comunidades autónomas para compartir ese espacio.
Me hizo reflexionar mucho sobre la transversalidad de la marca personal y su forma de aterrizar en todos los operadores jurídicos. Comprobé que se puede trabajar desde cualquier ángulo dentro del ecosistema de las relaciones laborales y que, precisamente por eso, resulta tan atractiva. Esa diversidad de miradas enriquece el debate y nutre al conjunto de la disciplina.
Además, poder desvirtualizar a personas con las que llevaba tiempo interactuando en el entorno digital añadió un componente muy humano y emotivo que hizo que el encuentro fuera todavía más especial.
Ha sido promocionado recientemente a socio del área laboral en Augusta Abogados. ¿Cómo cree que ha podido influir en esa decisión que usted cuente con marca personal tan sólida y notoria”.
La promoción a socio es el resultado de un recorrido profesional de más de 15 años y de una apuesta compartida por un proyecto común. Si la marca personal ha tenido algún peso, creo que ha sido en demostrar que se puede construir un perfil propio que sume al despacho y esté alineado con su visión y sus valores.
En Augusta Abogados existe una cultura que impulsa el desarrollo profesional y la especialización, y eso facilita que cada uno aporte desde su ámbito. La clave está en entender la marca personal como un elemento que refuerza la marca del despacho y no como algo que va desconectado.
“La marca personal de cualquier profesional se construye con tiempo y coherencia, pero sobre todo, con constancia”
Cuatro marcas personales de referencia, Estela Martin, moderadora del debate, Omar Molina, socio de laboral de Augusta Abogados y autor del libro, la magistrada de lo social Concepción Esther Morales y Belén Ferrer, Head of Reestructuring & Public Sector de LHH. Foto de Pedro Manuel Curbelo Bautista
¿Qué valores cree que transmite su marca personal a la comunidad jurídica?
Intento transmitir una forma de ejercer la abogacía basada en el rigor y en la cercanía. El Derecho del Trabajo tiene un impacto directo en las personas y eso obliga a mirar más allá de la pura técnica jurídica.
También creo que transmito una visión de la profesión más reflexiva, consciente del contexto social, económico y tecnológico en el que operamos, y orientada a aportar valor real a las organizaciones y a las personas que las integran.
Ha elegido LinkedIn como su principal canal de comunicación profesional. ¿Qué le aporta esta red y qué consejos daría para trabajarla mejor?
LinkedIn me ha permitido construir una comunidad profesional desde el conocimiento compartido y la experiencia diaria en el ejercicio de la profesión. Es una red que funciona muy bien cuando se trabaja con constancia y autenticidad (siendo fieles a nuestro ADN), sin buscar resultados inmediatos. Digamos que es como una carrera de fondo y como todo en la vida, se debe ser paciente.
El consejo que siempre doy es no intentar imitar o competir a otros perfiles (aunque sí fijarse en cómo lo hacen para mejorar algunos aspectos), no obsesionarse con las métricas y escribir pensando en si lo que compartes puede ser útil para la red que estás construyendo en función de tus objetivos de posicionamiento (encontrar un proyecto profesional, desarrollar negocio, incrementar tu reputación, etc). La marca personal se construye con tiempo y coherencia, pero sobre todo, con constancia.
Ha escrito muchos posts a lo largo de los años. ¿De cuáles se siente más orgulloso y cuál le gustaría escribir en el futuro?
Me siento especialmente orgulloso de aquellos textos que han generado reflexión y conversación, incluso cuando no han sido los más visibles. Muchas veces el impacto se mide en los mensajes privados y en las conversaciones que surgen después.
Hay un tema que todavía no he abordado como me gustaría y que tengo muy presente. Es el nuevo tipo de asesoramiento laboral “consciente” que están empezando a necesitar muchas empresas en un entorno de cambio constante.
La disciplina laboral está mutando hacia una necesidad del mercado que demanda proactiva, más que reactiva y eso requiere de laboralistas que tengan una visión con vocación de anticiparse a los cambios y a ofrecer seguridad jurídica en un contexto de super producción normativa.
Tras “Memorias de un laboralista” y “El poder de la marca personal”, ¿se plantea un tercer libro sobre el futuro de las relaciones laborales?
Sí, es una idea que me interesa cada vez más. Me gustaría escribir un tercer libro enfocado al futuro de las relaciones laborales y al papel que vamos a tener los laboralistas en ese contexto. Un asesoramiento laboral más consciente, responsable y alineado con empresas que apuestan por la sostenibilidad, la responsabilidad social y la centralidad del capital humano.
La inteligencia artificial va a presionar mucho a las organizaciones y creo que el éxito estará en saber incorporarla con un marco de valores definido que se integre en las distintas culturas corporativas. Ahí los asesores externos tenemos que tener una visión muy alineada con la de nuestros clientes e ir de la mano en la gestión del negocio.
Como profesor en universidades y escuelas de negocio, ¿cree que estos espacios son adecuados para enseñar a los abogados a gestionar su marca personal?
Sin duda. Las universidades y escuelas de negocio son un entorno ideal para trabajar estas cuestiones porque permiten ir más allá del conocimiento técnico. La marca personal tiene que ver con identidad profesional, coherencia y propósito.
Ayudar a los futuros abogados y graduados sociales a reflexionar sobre qué tipo de profesionales quieren ser y cómo pueden aportar valor es tan importante como enseñarles Derecho. Y ese aprendizaje encaja perfectamente en el ámbito académico.