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Hay que tener en cuenta, no obstante, que el beneficiario del subsidio para mayores de 52 años percibirá en términos generales 480 euros mensuales. Una cantidad con la que, atendiendo a la actual carestía de la vida, difícilmente podrá vivir un ciudadano que solo cuente con este ingreso. Sin embargo, sí “puede servir como complemento a otro sueldo o actividad económica sumergida”, aduce Jordi García Viña, consejero de Augusta Abogados y catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Barcelona. Por este motivo, los detractores de la medida consideran más pertinente destinar el dinero a mecanismos para ayudar a los afectados volver al mercado laboral.
A pesar de ello, García reconoce que “encontrar un empleo a partir de los 50 años es mucho menos probable que conseguirlo a los 30 ”, tal como demuestra el hecho de que el paro de larga duración afecte en mayor medida a este colectivo. A esto se suma que, aunque incluir en despidos colectivos a personas mayores cuesta más dinero, “las empresas lo amortizan antes que despidiendo a gente joven, puesto que los primeros tienen salarios mucho más elevados”. Como consecuencia, los trabajadores a partir de cierta edad son más vulnerables al despido.
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