Cerca de 250.000 jubilados buscan trabajo en nuestro país, pero no aparecen en las estadísticas oficiales del desempleo

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Para Omar Molina, director del área laboral de Augusta Abogados, “en un país donde la tasa de desempleo juvenil sigue siendo una de las más altas de Europa, sorprende descubrir que casi un 10% de los parados registrados en España son personas jubiladas que buscan volver al mercado laboral. Más que una anécdota es una tendencia que revela una realidad incómoda: la jubilación ha dejado de ser, para muchos, sinónimo de descanso merecido”.

Este jurista se pregunta si, “frente al entusiasmo de quienes ven en esto un beneficio, cabe preguntarse si es ésta búsqueda de empleo entre jubilados una elección real o una necesidad impuesta”. A su juicio, “sí hay personas cualificadas que desean seguir aportando, compartir su experiencia o mantenerse mentalmente activas. Y está muy bien que puedan hacerlo si lo eligen libremente, pero generalizar este fenómeno como algo positivo puede llevarnos a normalizar lo que en muchos casos es una señal de vulnerabilidad, con pensiones insuficientes, precariedad acumulada o pérdida de identidad profesional mal gestionada”.

Desde el punto de vista de Molina, “la narrativa del envejecimiento activo es poderosa pero también peligrosa si se convierte en una coartada para no mejorar el sistema de pensiones o para aplazar el debate sobre la calidad del empleo juvenil. Porque cuando un jubilado quiere trabajar, muchas veces es porque no puede permitirse no hacerlo, y eso no debería ser motivo de celebración”.

A su juicio, “además, este fenómeno plantea una tensión intergeneracional que no podemos ignorar. ¿Qué mensaje lanzamos a los jóvenes cuando ni siquiera retirarse a los 65 años garantiza seguridad económica? ¿Estamos construyendo un modelo de vida en el que la única forma de mantenerse digno es seguir siendo productivo hasta el final?”, se pregunta Omar Molina.

Para experto laboralista “la reforma que permite compatibilizar pensión y trabajo ofrece flexibilidad, pero esa reforma también exige vigilancia, ya que no todos los caminos hacia la reincorporación laboral son igual de voluntarios, ni igual de dignos. Y mientras nos ocupamos de adaptar las estadísticas, no olvidemos lo esencial, y es que el derecho a retirarse debería ser tan respetado como el derecho a trabajar”.

En su opinión, “celebrar sin matices que los jubilados vuelvan al mercado laboral puede hacernos perder de vista lo fundamental, como es un sistema justo que debería permitir que quien quiera seguir trabajando lo haga, pero también garantizar que quien no pueda o no desee hacerlo, no se vea obligado a seguir luchando por llegar a fin de mes”.

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