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Una reforma con grandes implicaciones
Por su parte, Omar Molina, director del área Laboral de Augusta Abogados, indica que “mientras la reducción de la jornada laboral se lleva todos los titulares, el Gobierno introduce, casi en la sombra, una reforma que puede cambiar sustancialmente el panorama laboral: la regulación del registro de jornada en el Anteproyecto de Ley. Y no, no es un simple ajuste. Es una transformación que, lejos de ser anecdótica, redefine obligaciones, derechos y sanciones”.
“El nuevo artículo 34 bis del Estatuto de los Trabajadores —aprobado en el Anteproyecto de Ley sobre la reducción de la jornada— se perfila como un marco exhaustivo para el registro horario, unificando criterios sin interpretaciones ambiguas. Ya no importará si hablamos de trabajadores a tiempo parcial, jornadas completas o extraordinarias: las reglas serán claras, y más exigentes”.
Ese experto señala que “se establece un principio clave: el registro deberá ser fiable, objetivo y accesible. Tres palabras que suenan bien, pero que, en la práctica, imponen a las empresas una revolución tecnológica y operativa, especialmente para las pymes. Los datos no solo deben estar disponibles en todo momento para trabajadores y representantes, sino que también deben ser trazables, interoperativos y mantenerse durante al menos cuatro años”.
“Un detalle que no puede descuidarse, es que los trabajadores serán quienes gestionen directamente sus entradas y salidas, lo que elimina la posibilidad de alteraciones por parte de la empresa. Este control directo, sumado a la obligatoriedad de facilitar acceso remoto a la Inspección de Trabajo, sitúa a las empresas con posibles sanciones mucho más contundentes: hasta 10.000 euros por cada trabajador afectado por una irregularidad”, advierte.
Molina indica que “la reforma también introduce un cambio clave en la carga de la prueba. Si la empresa no lleva un registro adecuado, será ella quien deba acreditar que no ha cometido infracciones. Y en el caso de los contratos a tiempo parcial, la falta de registro supondrá la presunción de una jornada completa. Esto cambia las reglas del juego, dejando poco margen para la improvisación”.
A su juicio “todo apunta a que la entrada en vigor de este artículo estará sujeta a un desarrollo reglamentario posterior, lo que da un cierto margen de adaptación a las empresas. Sin embargo, no será un camino fácil. Implementar estos sistemas de registro digital, cumplir con los principios de transparencia y garantizar la interoperabilidad con las autoridades supone un también un desafío claro en las relaciones laborales internas”.