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Así lo remarcaba hace un año Juan José Terraza, socio de Augusta Abogados, a este medio. «En España el dividendo está bonificado y se termina pagando el 1,25%, aunque en Luxemburgo se está exento, esto no se hace por motivo fiscal. Bancos y fondos están familiarizados con la normativa del país, se sienten cómodos con su fiabilidad y la facilidad en la operación jurídica, si es necesaria», explicaba.
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