LA SORPRENDENTE PROPUESTA DE REFORMA FISCAL DE JOE BIDEN

TRIBUNA OPINIÓN

Juan José Terraza. Abogado | Augusta Abogados
*Abogado fiscalista que ha ejercido en Barcelona y Nueva York

LA SORPRENDENTE PROPUESTA DE REFORMA FISCAL DE JOE BIDEN

En España existe una tendencia a idealizar lo que pasa en el extranjero cuando lo comparamos con nuestra propia realidad. Ahora estamos todos especialmente atosigados por la carestía de la vida y por la presión fiscal que padecemos. Tenemos impuestos sobre la renta altos, contribuciones sociales importantes, un IVA sobre todo lo que consumimos e impuestos especiales sobre las gasolinas y otros consumos además de impuestos patrimoniales considerables sobre los activos que poseemos y heredamos.
En Estados Unidos, el sistema fiscal se basa mucho menos sobre la imposición al consumo, carecen de IVA, aunque cuentan con un impuesto sobre las ventas minoristas que sólo aplica en algunos estados. El gravamen sobre ciertos consumos como la gasolina es considerablemente más bajo que el europeo. Del mismo modo, no existe un impuesto sobre el patrimonio.
Como contraposición a esta realidad, el sistema fiscal americano cuenta con un impuesto sobre la renta y un impuesto sobre sociedades considerable, en ciertas partes del país perfectamente comparable a los niveles de imposición europeos.
El pasado 9 de marzo el Presidente Biden anunció un proyecto de ley de presupuestos para el año fiscal 2024 en el que se proponen una serie de medidas cuando menos sorprendentes y que podrían ser del agrado de alguno de los partidos que conforman el actual Gobierno español.
En dicho proyecto se propone una subida del Impuesto sobre sociedades a nivel federal hasta el 28% (del 21% actual), a lo que hay que añadir los recargos estatales y municipales de hasta un 12% adicional. Teniendo en cuenta que en España tenemos una imposición sobre sociedades del 25% a tipo general, la diferencia es considerable.
A nivel personal destaca la propuesta del Presidente Biden de gravar las rentas del capital al tipo progresivo general y no al tipo reducido para aquellos contribuyentes cuyos ingresos excedan del millón de dólares. Estas fuentes de renta pasarían a ser gravadas a un tipo marginal del 39,6% (44,6% junto con el impuesto sobre las inversiones netas), a lo que a su vez habría que sumar los recargos sobre la renta estatales y municipales en aquellos lugares en que aplica.
El Presidente también pretende eliminar el tratamiento como rentas del capital del carried interest de financieros que promueven fondos de inversión y private equities. Estos pasarían a tributar como renta ordinaria.
Sin embargo, uno de los aspectos más chocantes de la reforma es la tributación de las ganancias de capital no realizadas, que en caso de patrimonios altos (definidos como de más de 100 millones) pasan a ser, en algunos casos, gravadas como si hubieran sido realmente cristalizadas.
Este aspecto es realmente llamativo desde la perspectiva española, puesto que una ganancia de capital no realizada no supone una manifestación de renta y del mismo modo que la valoración de un activo puede subir también puede bajar. Es decir, una persona puede tener que pagar impuestos por una plusvalía no realizada en cierto año mientras que el año siguiente podría solicitar una devolución pues la valoración ha cambiado. Esto daría lugar en nuestro contexto a numerosa controversia.
Otra cuestión es la capacidad del Presidente de imponer estas reformas en un Congreso dominado por los republicanos y un Senado que controla por un solo voto.

Publicado en Expansión el 18 de marzo de 2023

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