El espacio exterior, tradicionalmente dominio de grandes potencias y agencias estatales, se ha convertido en un entorno cada vez más accesible y estratégico para la Unión Europea (UE). El crecimiento de las actividades espaciales ha traído consigo nuevos retos en materia de seguridad, resiliencia y sostenibilidad. En este contexto, la Comisión Europea ha presentado una propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la Seguridad, la Resiliencia y la Sostenibilidad de las Actividades Espaciales en la Unión (2025/0335 (COD)), conocida como “EU Space Act” (en adelante, “Space Act”).
Objetivo: Evitar la Fragmentación del Mercado Interior
La Space Act busca establecer un marco jurídico armonizado que evite la dispersión de requisitos y procedimientos, facilitando la libre circulación de servicios y productos espaciales dentro del mercado interior europeo.
Actualmente, 12 Estados de la UE, más Reino Unido, cuentan con legislación específica en materia espacial, mientras que en otros Estados se encuentra en fase de elaboración. Esta situación genera diversas desventajas para la industria europea.
- Dificultad para operar en varios países: Las empresas que desean ofrecer servicios espaciales en distintos Estados miembros de la UE deben adaptarse a regulaciones nacionales y procedimientos administratives diferentes, lo que implica duplicidad de trámites, costes adicionales y retrasos.
- Obstáculo para la libre circulación de servicios y productos: La ausencia de un marco común limita la expansión internacional de las empresas europeas y dificulta la creación de un mercado único espacial.
- Inseguridad jurídica: Las diferencias normativas generan incertidumbre sobre los requisitos requisitos exigidos y sobre la aplicación y supervisión de sanciones y el cumplimiento normativo.
- Desventaja competitiva: La fragmentación puede hacer que las empresas europeas sean menos competitivas frente a actores de otros mercados más integrados, como Estados Unidos o China.
La Space Act pretende evitar esta fragmentación, estableciendo un marco armonizado que facilite la libre circulación de servicios y productos espaciales dentro del mercado interior europeo, aporte seguridad jurídica y reduzca la burocracia.
Los Pilares de la Space Act: Resiliencia, Seguridad y Sostenibilidad
1. Resiliencia
La resiliencia de las infraestructuras espaciales es esencial para garantizar la continuidad y fiabilidad de los servicios que dependen del espacio. La Space Act complementa y amplía la Directiva NIS 2, centrada en la ciberseguridad, y la Directiva CER, que refuerza la resiliencia física de las infraestructuras críticas. El borrador de reglamento llena el vacío normativo estableciendo normas específicas de ciberseguridad aplicables a todos los operadores y activos espaciales.
Para asegurar la resiliencia operativa y la continuidad de los servicios espaciales, los operadores deben disponer de planes para garantizar la continuidad de los servicios en caso de incidentes graves, ataques o fallos técnicos. Se prevé también la realización de auditorías regulares y controles de cumplimiento para asegurar que las infraestructuras críticas cumplen con los estándares de seguridad y resiliencia.
2. Seguridad
La propuesta de reglamento busca garantizar la sinergia con las políticas y legislación de seguridad de la Unión. Para garantizar la seguridad del tráfico espacial se prevén medidas tales como la obligación de compartir información relevante para prevenir colisiones y mitigar riesgos, en coordinación con el Sistema Europeo de Vigilancia y Seguimiento Espacial (EU SST) y procedimientos uniformes para la gestión de incidentes que puedan afectar a la seguridad de las infraestructuras espaciales y terrestres. También se prevé la coordinación con la gestión del tráfico aéreo.
3. Sostenibilidad
La protección del medio ambiente constituye uno de los pilares básicos de la Space Act, que propone la adopción obligatoria de metodologías de evaluación del ciclo de vida (“Life Cycle Assessment”, “LCA”) específicas para el sector espacial, basadas en el enfoque de la “Product Environmental Footprint” (PEF), con el objetivo de reducir la huella ambiental de las actividades espaciales.
Impacto Económico: Costes, Beneficios y Oportunidades
La Comisión Europea reconoce que el cumplimiento de los nuevos requisitos técnicos y operativos implicará costes adicionales para la industria. Estos costes derivan de la necesidad de cumplir con los requisitos técnicos y operativos, así como los controles administrativos y de ejecución. Se estima que los costes de fabricación podrían aumentar entre un 3% y un 10%, dependiendo del tipo de empresa.
Para paliar estos sobrecostes, el borrador de reglamento prevé medidas de apoyo y proporcionalidad, ya que los requisitos técnicos a cumplir tendrán en cuenta el tamaño de las empresas o la criticidad de la misión. Según la Comisión, los operadores espaciales se beneficiarán de una reducción de costes gracias a la simplificación normativa y la autorización única para las constelaciones satelitales supondrá un ahorro significativo. Además, las medidas de seguridad exigidas resultarán en una prolongación de la vida útil de los satélites.
Normas Generales: Autorización, Registro y Supervisión
La Space Act establece un régimen de autorización para controlar aspectos clave de seguridad y resiliencia. La competencia para otorgar autorizaciones recae en los Estados miembros, aunque la Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial (“EUSPA”) puede intervenir en ciertos casos. Se prevén autorizaciones específicas para proveedores de servicios avanzados y la creación de un listado de proveedores primarios de datos espaciales.
Destinatarios de la norma
Las disposiciones de la Space Act no se dirigen únicamente a operadores espaciales europeos, sino que abarcan también a operadores extracomunitarios. En efecto, la Comisión propone que la Space Act se aplique a tanto a operadores establecidos en la Unión Europea como a aquellas empresas extracomunitarias que ofrecen servicios espaciales en Europa, aunque no tengan sede en la UE. Estas empresas deben cumplir con los requisitos europeos de seguridad, resiliencia y sostenibilidad, y designar un representante legal en la UE. También las organizaciones internacionales que realicen actividades espaciales que afectan o tienen impacto en el mercado europeo estarían sujetas a la norma.
El objetivo es garantizar un nivel homogéneo de protección y evitar que la fragmentación normativa ponga en riesgo la seguridad del entorno espacial europeo. Así, cualquier operador que desee prestar servicios espaciales en Europa deberá cumplir con el reglamento, independientemente de su país de origen. Con ello se busca evitar la huida de los operadores espaciales hacia jurisdicciones con requisitos más laxos o flexibles.
Supervisión y Certificación
Como norma general, serán las autoridades nacionales quienes supervisen el proceso de concesión de autorizaciones, si bien en determinados casos será la propia EUSPA el organismo encargado. Durante la tramitación de la documentación técnica, de seguridad y sostenibilidad los denominados “qualified technical bodies” desarrollarán un papel fundamental, porque serán los organismos encargados de comprobar el cumplimiento con los requisitos de la Space Act. El borrador prevé un plazo de 12 meses para emitir la autorización, plazo que puede ampliarse para aclarar dudas. Se prevé un procedimiento simplificado para el lanzamiento de constelaciones y regímenes ligeros para determinadas categorías de operadores. Los operadores de terceros países deberán designar un representante legal en la UE y obtener certificados electrónicos. La tabla siguiente esquematiza los principales pasos del procedimiento de autorización y registro prevista en la Space Act.
Una vez aprobada la solicitud, el operador y la actividad se inscriben en el Registro de Objetos Espaciales de la Unión (“URSO”) y la EUSPA emitirá un certificado electrónico, acreditativo del cumplimiento de los requisitos técnicos y legales.
Requisitos Técnicos y Operativos
El borrador de reglamento detalla los requisitos para proveedores de servicios espaciales: normas de seguridad, suscripción obligatoria a servicios de alerta de colisiones, trazabilidad, normas de tráfico orbital, gestión de riesgos, sostenibilidad ambiental, prevención de desechos, preparación para operaciones en el espacio y protección del cielo oscuro y tranquilo. El detalle de los requisitos a cumplir en cada caso excedería el alcance de la presente nota introductoria, que se ampliará en sucesivas entregas.
Siguientes Pasos – Trámite Parlamentario
La Space Act se encuentra actualmente en fase de tramitación legislativa ordinaria en el Parlamento Europeo y el Consejo. El proceso incluye una consulta pública que abierta hasta el 30 de noviembre de 2025, en la que pueden participar tanto entidades públicas como privadas, accesible en EU Space Act – new rules for safe, resilient and sustainable space activities
Principales críticas a la propuesta
El borrador de Space Act ha recibido opiniones favorables, pero también críticas relevantes. Los principales puntos de conflicto se resumen a continuación:
Por una parte, el aumento de costes para la industria espacial europea, reconocido por la propia Comisión, preocupa a las empresas europeas. El sector teme también que la carga administrativa y los requisitos técnicos puedan desincentivar la innovación y dificultar la entrada de nuevos actores, especialmente startups.
En la misma línea, algunos actores cuestionan si las obligaciones impuestas por la Space Act realmente son proporcionales a los beneficios esperados en términos de seguridad y sostenibilidad. Existen dudas sobre la claridad de algunos requisitos y sobre cómo se aplicarán y supervisarán las sanciones y el cumplimiento en los distintos Estados miembros.
Como hemos indicado, el reglamento se aplicaría a cualquier operador que ofrezca servicios espaciales en Europa, aunque no tenga sede en la UE. Ello genera inquietud sobre la extraterritorialidad y la posibilidad de inspecciones europeas en instalaciones fuera de la UE. Se critica que algunos requisitos técnicos afectan especialmente a operadores estadounidenses, obligándoles a rediseñar sistemas y asumir costes adicionales, mientras que los europeos quedan exentos en ciertos casos. Además, se teme que el “efecto Space Act” lleve a que otros países adopten regulaciones similares. Esta crítica ha sido particularmente resaltada por la industria espacial norteamericana.
Otra cuestión delicada es la relativa al reparto de competencias entre la Comisión Europea, los Estados miembros y la EUSPA, especialmente en lo relativo a la autorización y supervisión de actividades espaciales. Ello deberá ser desarrollado en normes futuras, una vez aprobado el reglamento.
Por último, desde algunos sectores se ha señalado que la regulación, si no se ajusta adecuadamente, pueda frenar la innovación y la agilidad empresarial, en un sector donde la rapidez y la capacidad de asumir riesgos son claves para el crecimiento.
Con independencia del resultado final de los trámites parlamentarios, la Space Act representa un paso decisivo hacia la consolidación de un marco normativo integral. Su enfoque en la resiliencia, la seguridad y la sostenibilidad posiciona a la UE como referente en la gobernanza global del espacio. La implementación exigirá coordinación entre instituciones, industria y operadores, y una vigilancia constante para adaptar las normas a la evolución tecnológica.