Introducción
En un escenario marcado por la movilidad internacional de personas, empresas y activos, la correcta planificación sucesoria se ha convertido en un elemento crítico para preservar la seguridad jurídica y garantizar la continuidad de los patrimonios familiares. La experiencia reciente demuestra que las sucesiones con elementos internacionales requieren una estrategia anticipada que permita coordinar distintas jurisdicciones y minimizar riesgos.
La Resolución de la DGSJyFP de 23 de julio de 2025 ha reforzado esta tendencia al reconocer el Erbschein alemán como documento suficiente para acreditar la condición de heredero ante el Registro de la Propiedad español, sin exigir documentación adicional ni duplicidades.
Esta línea favorable a la cooperación internacional refuerza la importancia de preparar de forma adecuada la arquitectura documental y sucesoria de los clientes con patrimonio global.
- Impacto del marco normativo internacional en la sucesión
El Reglamento (UE) 650/2012 introduce el criterio de la residencia habitual del causante como punto de conexión principal. En ausencia de planificación, ello puede derivar en la aplicación automática de ordenamientos jurídicos extranjeros con efectos no deseados sobre legítimas, cuotas sucesorias o protección del cónyuge supérstite. Además, hay que tener en cuenta la legislación interna propia y distinta entre los territorios de un mismo país, como por ejemplo el derecho propio en algunas CCAA en España.
En consecuencia, la ley aplicable y la existencia de testamentos adecuados permiten evitar procedimientos intestados en jurisdicciones no previstas.
- Empresa familiar: continuidad y gobernanza en escenarios de relevo generacional
La sucesión es uno de los momentos de mayor riesgo para la empresa familiar. Sin embargo, la falta de previsión puede provocar:
- dispersión accionarial no planificada,
- paralización de órganos de decisión,
- conflictos entre ramas familiares,
- inseguridad para socios, empleados e inversores.
La correcta formalización de protocolos de familia y acuerdos societarios es determinante para la estabilidad del negocio.
- Riesgos fiscales y registrales en patrimonios internacionales
La existencia de bienes situados en distintas jurisdicciones exige coordinar:
- plazos de presentación del Impuesto sobre Sucesiones,
- normativa aplicable en cada territorio,
- posible doble imposición,
- acreditación del derecho extranjero conforme al art. 36 RH.
La práctica evidencia que una documentación incompleta o no adaptada —por ejemplo, certificados extranjeros no armonizados— puede retrasar de forma significativa la inscripción de bienes o la liquidación fiscal. El análisis del valor del Erbschein en España constituye un ejemplo claro de la necesidad de armonización documental.
- Recomendaciones estratégicas
A la luz de los desarrollos normativos y jurisprudenciales recientes, es recomanable tanto para “private client” como para la empresa familiar:
- Definir la ley aplicable a la sucesión para evitar incertidumbres y litigios.
- Otorgar testamento teniendo en cuenta las distintas opciones de cada jurisdicción
- Revisar el régimen económico matrimonial o bien la situacion concreta de relación estable de pareja para asegurar coherencia entre titularidades y planificación sucesoria.
- Formalizar protocolos familiares y estatutarios que garanticen la continuidad de la empresa.
- Anticipar la carga fiscal internacional, especialmente en escenarios de doble residencia o presencia de bienes en múltiples países.
- Verificar la validez y eficacia registral de documentos extranjeros antes de iniciar operaciones sucesorias.
Conclusión
Las sucesiones con elementos internacionales exigen una planificación rigurosa y coordinada. La tendencia normativa en Europa —incluida la reciente doctrina sobre el Erbschein— apunta a una mayor cooperación entre autoridades, pero también a un mayor escrutinio sobre la correcta acreditación del derecho aplicable.
Para la empresa familiar y el private client, la preparación previa no es solo recomendable: es una medida esencial para preservar la continuidad, proteger el patrimonio y evitar incertidumbres jurídicas y fiscales.